suelo tecnico en la decada de los 60

Suelos técnicos elevados: un recorrido por su historia

Podríamos decir que el primer suelo elevado se creó en el Imperio Romano. A través de grandes baldosas apoyadas en columnas, en Roma fueron capaces de crear un espacio debajo de la superficie del suelo al cual llegaba el aire caliente procedente de un horno situado en el exterior, a través de canales. Este Hipocausto, utilizado en las termas y en las casas más ricas, estaba formado por losas de piedra natural muy resistentes, que eran capaces de conducir el calor de manera uniforme por las estancias.


(Interior de las termas de Campovaldés (Gijón) y de las termas de Alcora (Castellón), ambas del s.I, que muestran la estructura de un Hipocausto romano)

Desde entonces, la construcción de los suelos ha evolucionado, siempre en función de las necesidades de los hombres, hasta llegar a idear el suelo técnico elevado que conocemos hoy, un sistema tecnológico de montaje de suelos.

En los años 60 del siglo pasado se comenzaron a fabricar suelos técnicos en Europa, por una empresa llamada Hiross. En ese momento, este tipo de suelos eran colocados en salas “técnicas” en las que había muy pocos empleados, como salas de ordenadores centrales, o de cuadros eléctricos.


(Imagen de una sala de ordenadores en los años 60 del siglo pasado, en el Lawrence Livermore National Laboratory, California)

En ellas era fundamental la protección frente al fuego y el control constante de humedad y temperatura. También el control de la acústica, reduciendo el ruido ambiental, y la seguridad contra los contactos eléctricos accidentales. Es por esto que el suelo estaba compuesto de paneles modulares de madera aglomerada, ligeros y movibles, aptos para ser levantados en cualquier momento ante las continuas manipulaciones de este tipo de salas.

Diez años más tarde, en la década de los 70, POLYGROUP comenzó a fabricar sus sistemas de suelos elevados en España, adaptándose a las necesidades que presentaban estas estancias técnicas y mejorando las calidades de los materiales empleados en su fabricación.

Más adelante, a mediados de los años 80, estos suelos comenzaron a transformarse, en un momento en el que se colocaban pavimentos técnicos también en oficinas de grandes dimensiones con una alta ocupación. A partir de este momento, se comenzaron a mejorar sus características, haciéndolos más funcionales y adaptándolos a las exigencias de los empleados, que deseaban moverse sobre un suelo que, pese a ser elevado, presentara las mismas características, en apariencia, que el suelo tradicional: estable, aislante y seguro respecto al fuego y al aislamiento eléctrico.


(Imagen de una oficina de grandes dimensiones en los años 80 del s.XX)

A partir de ese momento, el desarrollo de este tipo de sistemas de suelos ha sido imparable, gracias al trabajo de investigación en este campo, hasta desembocar en los pavimentos que conocemos hoy.

Una de las grandes ventajas de esos suelos, además de poder mantener escondido el cableado y demás instalaciones, es que su sistema modular es muy manejable, pudiendo desmontarse fácilmente sin escombros, y al mismo tiempo, recuperarse. Asimismo, sus tiempos de ejecución se acortan, ya que se facilita la puesta en obra de los materiales.

Por último, posibilita cualquier tipo de ajuste o reparación de piezas de manera cómoda y sencilla y permite, al mismo tiempo, los cambios de ubicación de los puestos de trabajo en los edificios de oficinas.


(Imágenes de diferentes tipos de revestimiento de suelo técnico elevado. Fotos POLYGROUP©)

El uso de suelos técnicos se ha extendido en la actualidad también hasta el ámbito doméstico, llegando a utilizarse para crear diferentes niveles en las casas, ocultar nuevas redes de saneamiento en cocinas o baños, o en terrazas exteriores.


(Imagen de revestimiento de suelo técnico elevado en una vivienda)

Con diferentes tipos de revestimiento: madera, metal, PVC, cerámico, de moqueta…los suelos técnicos elevados ya han dejado de estar reservados a centros de datos, talleres u oficinas, para convertirse en soluciones versátiles para lugares de diversa índole, tanto públicos como privados, a los que contribuyen también en su estética, ayudando, en consecuencia, al bienestar de las personas.

Oficinas / Fábricas:
Polígono Industrial Navisur
41907 Sevilla
ESPAÑA
info@afpolygroup.com
(+34 ) 955 99 77 31
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